La abuela de la mujer de Melchor Padilla nos brinda una bella copla: "Si te vas para La Oliva,/ avísame un día antes/ para llevarle a mi amante/ un ramo de siemprevivas". Y esta y otras alegrías generadas en torno a este blogexilio me traen también lágrimas y recuerdos.
Todavía guardo en una cajita chica de madera, cual relicario, una siempreviva malva, que con el tiempo no ha perdido su color y luce recién cortada. Pero no es así, formó parte de la corona que la gente del muelle del Puerto de la Cruz compró para que se supiera cuánto querían a Javielillo. En la iglesia, teñidos y tañidos los ojos del cristal líquido y salado, abracé a su viuda y deslicé en el bolsillo de su primogénito el reloj que su padre, que no tenía costumbre, lució en sus últimos Carnavales, pues la correa amarilla hacía juego con el disfraz de maraquero de un conjunto musical playero de Punta Cana en el que se embutió. Que no pase un segundo sin reconocer en tus actos la nobleza de tu padre, de Susa, tu abuela, y de Estanislao, tu abuelo.
Así es el blogexilio, uno cree que la cosa irá de risas y fiestas y las teclas del ordenador se anteponen y te guían a un estriptis que deja al desnudo sentimientos y pesares escondidos o almacenados en la nevera vital del cuasiolvido. Javier Abreu Cruz, hoy quisiera llevarte a La Oliva y El Cotillo, mañana a la apañada y luego a los brazos de Amparanoia.
Hoy, Javillo, quisiera que escucharas la portentosa voz de Lydia, la Niña de Tuineje, y que supieras que Juanfer se nos va para Europa, que el archipiélago patrio se le hizo patria diminuta y se muere por dar leña en Estrasburgo y Bruselas.
Hoy, querido amigo, le tomaríamos el pelo a todos los del Cabildo (de Tenerife), por vender una moto china, de esas que aunque tenga pegatinas de Honda no es japonesa ni está en papel, que el cuadro de nuestro surrealista de pro, Óscar Domínguez, no es más que una copia, en cartón, y no justamente a escala, del original que hiciera el genial pintor para una fábrica de tapices.
Hoy, que las especies en peligro de extinción desaparecen cien veces más rápido de lo que creían los expertos, hoy, Javillo, te diré que tu extinción rondó mi desasosiego por espacio de más de quinientas noches, y no sé cuantos días.
Hoy quería confesarte, después de que las teclas se interpusieran entre el post (entrega de hoy al blogexilio) y yo, al analizar la copla referida por Melchor Padilla (un superenganchado a este blog como yo; tanto que lo sé tan cercano como cómplice) y aflorar la siempreviva, quería confesarte que en la FuerteAventura tienes tu casa, cuatro cañas de pescar, un chofer, unas lisas en el congelador, ... y un amigo, un amigo que pervive contigo dentro en esta tierra de piel de podenco canario echado.
Dicen los majoreros que a esta tierra se llega llorando y que de ella también se sale llorando. Tus lágrimas, Javillo, tus lágrimas serán las mías.
Y eso que hoy estaba pletórico por lo del comentario de Lydia, los versos de la abuela de la mujer de Melchor Padilla (este amigo que me ha nacido en el ciberblogexilio de loquepasaentenerife.com y tiene sangre de mahos), la proximidad de la Apañada de Cofete y el concierto de Amparanoia.
PD: Las notas de prensa de los servicios de emergencias también sirven para acercar tecnicismo a la opinión pública, ya sabemos que los 'prismas' raros esos que están en los muelles o avenidas marítimas con formas extrañas se llaman 'tetrápodos'. Gracias.
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