Tenía intención de realizar varias entregas a este blogexilio detallando el periplo peninsular de las últimas semanas, pero el tintero también tiene derecho a engordar y en él dejo el asunto, ahí quedan pues autopistas, spa, hoteles, comidas, paisajes, visitas a Jesús Mier y ex señora, Naves, Santander, Potes, Llanes, Liébana, el Deva, Torimba, la Playa de Poo y otras tantas.
En la escala técnica de menos de un día en Tenerife tuve la oportunidad de recrearme con las imágenes del pasado que compila cada año el Colectivo La Escalera con la excusa de un concurso y que ha expuesto en la trasera de lo que para uno era el cine de arriba, a unos pasos de donde está ubicado el ahora piso pipiolado (que diría el amigo conejero).
Para ir barriendo, la Escalera propuso este año como tema genérico la educación en la Villa de La Orotava. Y expone más de 120 imágenes, conseguidas gracias a la colaboración ciudadana. Entre ellas, una, quizá la más sensual, presentada por Francisco Manuel González Pérez, Machín. En la foto, en la que se ve que el fotógrafo era bastante malo, por la falta de fijador, el desencuadre y la sobreexposición, se retrata a un nutrido equipo femenino de balón volea, lo que hoy llaman voleybol (o algo por el estilo).
Flanqueadas por dos jóvenes entrenadores que han hecho mucho por la Villa, el Valle y su gente, las jóvenes integrantes del equipo del Colegio de Los Salesianos, en los inicios de la práctica de ese deporte en La Orotava, posan desenfadadas, orgullosas de su feminidad surgiente, que se lee en las aristas que dibujan sus pechos en las camisetas distintivas de sus colores. Se las ve sanas, con hambre de victorias, felices de saberse integrantes de un verdadero equipo, cargado del espíritu necesario para no achicarse ante ningún enemigo ni ante la vida misma.
Los pantaloncitos cortos apretados marcan unos muslos tan turgentes, duros y lisos como las mismas losas pulida de la plaza del quiosco. Y en sus miradas se vislumbra ya el podería del poder osar. Las recuerdo a todas en esos días, en el mejor momento, en ese momento del capullo en flor, presto a reventar y mostrar al mundo una belleza recién consolidada, capaz de derramar el aroma delicado de un entrepiernas tan fresco como predispuesto.
Hay miradas, labios, brazos, caderas y melenas capaces de contentar al marqués de Sade. Deseé a muchas, y seguro que hasta me gustaron todas, pero hay tres o cuatro inolvidables entre ellas que en mi mente calenturienta, pese al paso de los años, nunca salieron de la foto.
Posdata del Post: Hacía tiempo que tenía ganas de erotizar letras y frases, perdonen esta licencia y el lujurioso deseo las jóvenes que retraté, allá por 1975, en el polideportivo de Los Salesianos de la Villa de La Orotava. Mil respetuosos besos desde el paso de los años.
Comentarios
¿Habría manera, D. Andrés, de que nos pusiera a la vista la foto objeto de tan libidinoso comentario?
No está de mi mano, pero sí de la de Machín y el Colectivo La Escalera. Esperemos unos días a ver si nos la aportan. De esa época, en que sacaba fotos para La Jornada, no queda ni un solo negativo. Machín sí que tiene una buena colección de aquellas imágenes en papel y blanco y negro.
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