por Andrés Gutiérrez Duncanson
Uno ya no es lo que era o las fiestas de La Orotava no tiran lo que antaño. Prefiero pensar que uno ya es viejo, está gastado, manoseado, aburrido, barrigudo o fuera de onda, que todo puede ser. El Baile de Magos dejó la imagen de Norberto trastabillando hasta caer al suelo con tal suerte que su cabeza impactó sobre la pierna de un guardia civil que pasaba por allí, que de haber golpeado el piche, el chuchazo habría hasta esparcido sesos al son de los sones no folclóricos que salían de los altavoces de los quioscos.
De la Subida del Santo quedaron las imagenes de las sobrinas Karin Cristina y Olivia vestidas de magas. La rubia menuda estaba guapísima de azul y blanco (y de primera) ataviada de campesina. Padrera que es la morena, sólo quería sus brazos y ni dejaba a Tommy tomar un vaso de vino o engullir uno de los huevos (duros) de El Ratiño, de las gallinas de mi hermano Paul. Marcos, el tercero de abajo para arriba, pedía una caña rajada mientras majaba el Baile del Vivo con las chácaras de El Hierro de mi prima Elvira.
La Romería queda en el recuerdo de quienes la han vivido o quienes la vean, en diferido, por esas cadenas locales de televisión, que me pareció percatarme de que nadie la retrasmitía en directo.
El sobrino Paul estrenó pantalones y polainas, y dio historía a unas prendas que ya tenía yo casi como testimonios callados y de arcón de recuerdos melancólicos veces contados a boca llena.
Ya lo dijo uno y lo cantó otro: En fin, "todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar..."
Comentarios
Jajajaja. Esto es lo que se conoce como un " lector cojonero". Paciencia.
Don Andrés, casi habría que pedirle a su "amigo" el masoquista que no lo vuelva a leer más. Jajajaja
In So Por Ta Ble! Me rindoooo!
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