por Andrés Gutiérrez Duncanson
Este deporte es una alucinada, una tabla pequeña sobre la que navegas por el agua gracias a una especie de parapente que por unos hilos despliegas al viento. La velocidad, el mar, los saltos, todo ayuda a disfrutar de gratas sensaciones.
Pensaba confeccionar un post en el que contar que nos subimos en la lancha de la Cruz Roja y sacamos fotos de los mundialistas de Windsurf mientras regateaban, que obtenimos imágenes guapísimas y espectaculares.
Voy a brindar la oportunidad de que vean algunas de ellas, pero las iré adjuntado estos días, que cada post soporta sólo unas pocas fotos. Tras cada instantánea piensa que hay una buena mojada, un porteador que entra en el agua en calzoncillos con la cámara en una bolsa de basura, para protegerla del agua salada.
Piensa que tras cada foto está la ayuda de los colegas de la Cruz Roja y de la organización, y que hay gasolina, aceite, engranajes, un motor naval, un acercarnos a la boyas, montón de salpicaduras y demás.
Las imágenes tomadas por Carlos de Saá, el fotoreportero de la agencia EFE en Fuerteventura, han dado la vuelta al mundo, que las hemos visto hasta en una agencia japonesa y en otra portuguesa. La verdad es que la mojada valió la pena.
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