por Andrés Gutiérrez Duncanson
Existe Villaviciosa, donde se fabrica la sidra El Gaitero. Prerrománico en Valdediós, arenas rubias en las costas y sidra escanciada en la bañera de la habitación 203 del hotel. Y te llaman para decirte que cierto cáncer aflora tras seis años de silencio. Quirófano y punto. Aunque hay un feto de por medio...
Nueces, cerezas, queso cabrales untado en pan paciego o pan pa ciegos, empanada de precioso o más bonito, dulces de manzana, fresas, rioja; las noches asoman bienvenidas al ventanal de este palacete urbano y cuidado. Calcetinas, calzoncillos y pantalones de secano en las varandas, y en el organismo esos restos de sopas de marisco, fabes, marmitaco, pechugas, pimientos rellenos, rones y demás aliños, que de la parrillada de carnes de ayer y sus entrantes ni hablamos.
Y sin embargo añoro el mandil y la cocina. Igual mañana voy temprano al mercado de abastos, adquiero lo más sugerente y le brindo en su casa una comida a la amiga Mar Lana y sus vástagos.
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Comentarios
Buena tierra esa. Por ahi estuvimos en El Llugarón, un complejo rural, y me quedo con el sabor del dulce de manzana de los desayunos y la sidra desde las doce del mediodía en adelante; luego todo lo que tú nombras.
Disfrútalo.
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