Siempre me entusiasmó que "los amigos de mis amigos" fueran "mis amigos". Y fue esta verdad universal la que me hizo conocer a F.
Él fue mi primer amor platónico. El primero que me hizo sentir un nudo en el estómago; ese no-se-qué que nos vuelve tontos.
Era unos años mayor que yo. Lo conocí cuando para mi la universidad era aún un mundo nuevo por conocer. Todos me habían dicho que era una persona estupenda: simpático, buen estudiante, divertido. Pero nadie me había advertido que ... justo despues de conocernos él tenía pensado coger un avión para irse a vivir a Barcelona. Como buen catalán que era, a pesar de que sus padres se habían instalado en Canarias, sentía que quería regresar. Quería acabar sus estudios allí.
Unos años más tarde sabría que no hay peor pócima contra el amor que la propia distancia. Pero en aquellos momentos era ... una inocentona niña enamorada.
Nos conocimos en una fiesta y, como había intuido, conectamos desde el principio. Era tal y como me lo habían dicho. Un personaje increíble. Había vivido muchas experiencias, viajes y por eso tenía muchos anécdotas que contar. Y yo tenía dos buenos oídos para escuchar cada palabra sin perder detalle.
Nos reímos bastante. Lo pasamos genial (como en toda buena fiesta). Éramos de los pocos solteros del grupo y eso hizo que nos acercáramos más. Por eso para mí, el mito del amor a primera vista se desvaneció cuando él nunca se acercó a besarme en ningún momento. Jop, menuda decepción.
Yo, inexperta donde las hubiera, deseaba en aquel momento ese beso (que nunca llegó) para poder escribir en mi diario que por fin me habían dado mi primer beso de amor. Como en los libros, como en las películas. Pero esa noche ninguno se acercó.
Y él se fue. Y yo me quedé.
No me quedó mas remedio que guardar para mi esos bonitos recuerdos de aquella noche. Mi corazón se quedó en "stand by" y mira, querido lector, que eso es difícil porque tengo Hipertensión.
Pasó el tiempo. Mi vida continuó con la agitación diaria: estudio, excursiones, fiestas, viajes y más estudio. F había quedado arrinconado en el último estante olvidado de mi corazón hasta que ... sin saber cómo y dónde, consiguió ponerse en contacto conmigo. Consiguió mi número de móvil; consiguió mi dirección de correo. Claro que teníamos amigos en común pero ... ¿era esto una broma cruel del destino?
Después de ponernos al día sobre cómo le había ido a cada uno durante todo aquel tiempo comenzó el ... aún no lo sé bien. Me dijo que lo esperara. Me prometió que volvería (a por mi). Me engatusó con palabras y aquel recuerdo que conservaba, revivió.
Esperé. Esperé. Y mientras esperaba él me decía:
"Porque un buen recuerdo, si es poderoso, dura para toda la vida".
"Sé una mujer abierta a todo y serás una mujer deseada por todos. La libertad es deseada. Sé libre y serás deseada por ser como un ídolo".
"Espérame".
"Tendrás que buscar bien para encontrar un encantamiento. Y tendrás que jugar si me lo quieres quitar. Sólo te advierto que ... si me lo quitas, todo será mejor pero algo más ¡loco!".
¡Pero si yo no soy una princesa para ir besando sapos!
Y así un día me cansé de esperar a la nada. Ese día F pasó a ser un amigo más; en concreto, pasó a ser ese amigo que sólo ves en navidad o en carnavales y con el que intercambias un "Hola, ¿qué es de tu vida?". Lo único es que ... nunca lo he vuelto a ver.
Así fue como me liberé de F. Así fue como tuve de nuevo más hueco en las estanterías desordenadas de mi corazón.
Porque el amor no nace en la distancia. Porque 1+1 no siempre son 2. Porque aquí, entre tu y yo ... a ver quién mandaba a Platón a hablar sobre un amor que era perfecto sólo si era inalcanzable. ¿Nunca pensó que podríamos crear el teléfono? ... ¡que poca fe!
Comentarios
Escribe tu comentario
Normas