Alguien podría preguntarse de qué va a hablarnos esta mujer. Hablando de aventuras y de pensar en voz alta muchos habrán pensado que soy una especie de oradora sin trabajo, aburrida y a la que nadie escucha.
Nada más lejos de la realidad. Soy estudiante. Así como lo lees.
Pertenezco a ese subconjunto de la población que, todos aseguran, es el mejor.
En verdad no les quito razón. Y no pienso engañarte, querido lector, diciéndote que es malo cuando es sin duda una de las mejores etapas de la vida (sin contar con la jubilación). Es dura, claro que sí. Y sacrificada, para algunos más que otros. Pero eso es ... harina de otro costal.
Te cuento esto, querido lector, para que puedas entender el por qué de mis opiniones totalmente racionales para mi y descabelladas para el resto del mundo. Para que puedas entender que mi vida son mis anécdotas estudiantiles más recientes (y más lejanos). Para que te prepares para lo que viene ... el mundo visto a través de una universitaria, a la que pronto le sabdrá alguna que otra cana de tanto estudiar!! (espero que esto ocurra más tarde que temprano)
Y te digo ... entre tu y yo ... el saber sí que ocupa lugar. Tengo dos estanterías repletas que lo demuestran.
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