El poeta chileno Jorge Teillier (1935-1996) desarrolló un tipo de poesía en la que predomina el recuerdo ingenuo y la nostalgia con una cierta esperanza de asir el paraíso perdido, en el cual lo cotidiano y lo amable contrastan con la modernidad imperante en la época. Teillier hizo hincapié en la búsqueda de los valores del paisaje, de la aldea y de la provincia, donde confluyen imágenes nostálgicas de la infancia perdida y de la naturaleza primigenia del mito. A través de una escritura sencilla, Teillier propuso el retorno hacia una Edad de Oro en la que el autor y el lector podrían acceder a un mundo más ordenado y feliz. “Un mundo mejor”, como diría el propio poeta. Sus poemas recuperan el momento ingenuo de la infancia y del recuerdo. A través del recuerdo, la realidad cotidiana se hace visible y se recobra para sobrevivir en los residuos del pasado y los espacios secretos y ocultos.
De su obra destacamos las siguientes publicaciones: Para ángeles y gorriones (1956), El árbol de la memoria (1961), Poemas del país de nunca jamás (1963), Crónica del forastero (1968), Cartas para reinas de otras primaveras (1985), El molino y la higuera (1993) y En el mudo corazón del bosque (1997), publicación póstuma. En 1971 publica el libro Muertes y Maravillas donde incluye el poema El poeta en el campo en el que se inspira en el cuadro pintado en 1915 "Le Poète allongé" (El poeta tendido), del pintor bielorruso-francés Marc Chagall, artista muy ligado a las vanguardias parisinas de entreguerras y al surrealismo. El cuadro se halla en la Tate Gallery de Londres.
El poema dice así:
Sí
también podríamos estar tendidos
en el primer plano del cuadro
con la chaqueta manchada de pasto
y de nuestro sueño
quizás surgirían
un caballo indiferente
una vaca de lento rumiar
una choza de techo de paja
Pero
el asunto
es que las cosas sueñen con nosotros,
y al final no se sepa
si somos nosotros quienes soñamos con el poeta
que sueña este paisaje,
o es el paisaje
quien sueña con nosotros
y el poeta
y el pintor
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Comentarios
Precioso poema. Gracias por descubrirme a Teillier: no lo conocía.
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