¡Cómo se entretejen las historias en esta blogtfera! Todo empezó con un comentario que hice a la noticia del cura de San Andrés, a su vez comentada por Andrés Gutiérrez en su blog (una sabe que...); otro día Melchor puso en un comentario del mismo blog la letra de una polca que cantaba mi abuela (¡quién le iba a decir a ella que iban a nombrarla tanto en un digital!) y después respondió Andrés contando en Siemprevivas algo muy íntimo y muy emotivo. Yo quiero ahora cerrar el círculo contando también algo de la intimidad de mi familia, algo que vuelve a Fuerteventura, a las historias de curas enamorados y , ¡cómo no!, a mi abuela.
Ella vivía en Tuineje, en La Florida (Melchor tiene una foto del lugar en su blog) y era una de las hijas pequeñas de una familia numerosa. Un día su padre encontró escondidas en la casa unas cartas de amor entre una de sus hijas mayores y el cura del pueblo; desde entonces prohibió que el resto de sus hijas aprendiera a leer y escribir. Mi abuela, una mujer muy inteligente, alegre, curiosa y con un sentido del humor muy especial, aprendió en Radio Ecca a los setenta y tantos años, después de criar a sus hijos y sus nietos, y jamás se podría haber imaginado que alguien contara su historia en un periódico.
Comentarios
Gracias no sólo por la confidencia familiar, sino por el respeto y amor a tus mayores
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