Titulares como "Los Rodeos, cerrado por niebla" desaparecerán de la prensa de Tenerife a partir del próximo junio. Varios colaboradores de este digital, vinculados al sector aéreo o profundos conocedores de él, nos han informado de que en ese mes está previsto que el sistema de ayuda a la navegación del aeropuerto del Norte de la isla se active con la máxima categoría. Esto quiere decir que los aviones podrán aterrizar en condiciones de visibilidad casi nula y, por extensión, que los pasajeros dejaremos de sufrir los habituales e incómodos desvíos.
Sin entrar demasiado en los detalles técnicos, el sistema de aterrizaje instrumental (ILS, según sus siglas en inglés) sirve para guiar a los aviones en las operaciones de aproximación y entrada en la pista. Existen tres categorías (I, II y III -dentro de esta última hay otras tres, A, B y C-), que van de mayor a menor en cuanto a las exigencias para volar. Es decir, que a medida que se sube de nivel se puede aterrizar con peores condiciones de visibilidad. Con la III, la máxima, es posible hacerlo poniendo el "piloto automático".
El sistema del aeropuerto de Los Rodeos es ahora de categoría I y pasará a ser de II/III. El nuevo necesita, entre otras cosas, una iluminación especial en la pista. En principio iba a entrar en funcionamiento a finales del primer trimestre, pero se ha retrasado a junio. El gestor de los aeropuertos (AENA) ha anunciado a los interesados que el día elegido es el 12.
El sistema de aterrizaje instrumental pasará de la categoría I a la II/III. Eso va a suponer que se reduzcan los vuelos desviados a otros aeropuertos por baja visibilidad y, por tanto, una comodidad para el pasajero
Son pocos los aeropuertos españoles (la mayoría en la zona norte) que disponen de un instrumento de aterrizaje como el que tendrá Los Rodeos. Su principal beneficio es que se reduce el número de vuelos desviados por baja visibilidad, lo cual es una comodidad para el pasajero. Sólo en diciembre de 2008, por poner un ejemplo, hubo 15 días con niebla en ese aeropuerto. Cuando eso ocurre, los aviones se suelen enviar a Tenerife Sur, la otra instalación aérea que hay en la isla.
El cambio a la categoría II/III también conlleva una serie de requisitos para las compañías y sus aparatos, así como algunas limitaciones de operatividad que podemos resumir en:
- Aparte de que el avión esté equipado técnicamente, tanto éste como su tripulación necesitan un certificado para usar el nuevo sistema.
- La flota y el personal de las compañías que suelen cubrir las rutas entre Tenerife Norte y la península (Iberia, Air Europa y Spanair son las principales) cumplen por lo general con esa condición.
- En cambio, según los colaboradores consultados, las aeronaves modelo ATR que utilizan las aerolíneas que viajan dentro de Canarias, Binter e Islas Airways, sólo están preparadas para la categoría II. No obstante, el hecho de que vayan a pasar del nivel I al II ya supone una más que apreciable mejoría. Valga como ejemplo que, con un avance igual, en el aeropuerto de La Coruña los desvíos se redujeron un 85% en 2008.
- El principal inconveniente del dispositivo de ayuda más potente es que, cuando se activa para evitar la niebla, la capacidad de tráfico baja. El motivo es que hay que respetar una distancia mayor entre los aviones, lo que ralentiza las operaciones y restringe el número de aparatos que pueden permanecer en la pista.
Abajo hemos enlazado un vídeo de YouTube de un aterrizaje con el sistema de categoría III. Se aprecia como la niebla no impide la operación.
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