Tenerife / Los Rodeos
Tenerife Sur

Cerca de la entrada al barrio de Valleseco, en Santa Cruz, permanecen unas antiguas estructuras portuarias. El conjunto está formado por dos espigones, otras tantas naves y las ruinas de unos viejos almacenes. Su función, desde mediados del siglo XIX, fue permitir el aprovisionamiento de carbón de los barcos hasta la llegada de los primeros motores de combustión interna, ya entrado el XX. Hoy, estos interesantes exponentes de nuestro pasado industrial son víctimas del abandono: con una declaración de BIC paralizada, basuras en las pocetas de los espigones y unos edificios ruinosos tapados por vallas publicitarias, esta parte de la historia de los muelles carboneros de Tenerife corre el riesgo de perderse para siempre.

En muchas fotografías antiguas de Tenerife aparecen a menudo unos extraños edificios cónicos, situados normalmente cerca de la costa o en los márgenes de los barrancos. En Santa Cruz, Carl Norman fotografió en 1893 una de estas construcciones, hoy ya desaparecida. Las caleras u hornos de cal, exponentes de una de las actividades industriales de más arraigo en las islas, resisten el paso de los años, con mayor o menor fortuna, en muchos municipios.

Están por toda la isla y parece que por fin van a ser restaurados. Las ruinas de los molinos de viento de Tenerife permanecen hoy en pie, igual que las de sus hermanos de agua, como testimonio de una industria del pasado. Como dijo el profesor Serra Rafols, puede que dentro de poco, "repuestos sus mecanismos, un encargado los haga girar al viento del futuro".

Son el testimonio de una época en la que al agua, ese bien tan escaso en las islas, se le sacaba todo el partido posible. En La Laguna, igual que en otros puntos de la isla, hay dos molinos que en su tiempo fueron movidos por el caudal del Barranco de la Carnicería. El líquido elemento hacía posible la molienda de cereales, llenaba los lavaderos, saciaba a los animales y, al final, regaba los cultivos. Hoy, los molinos de Aguere esperan su restauración.

En su época se la consideró una "obra de romanos", tanto por la complejidad de su ejecución como por la inversión que hizo falta para llevarla a cabo. La estación de bombeo de La Gordejuela, en el paraje realejero de la Rambla de Castro, es hoy uno de los pocos ejemplos de patrimonio industrial presentes en Tenerife. Un edificio en ruinas, pendiente de rehabilitar, es el único testimonio de su existencia.
publicado el 1 Septiembre, 2010 en diariodeavisos.com (0) comenta
publicado el 28 Agosto, 2010 en laopinion.es (0) comenta
publicado el 21 Agosto, 2010 en elpais.com (0) comenta