Sí, sé que el inglés es necesario y me gustaría de verdad aprenderlo, ahora que tengo tiempo. Uno, porque muchos de mis libros preferidos (Ay, mi Jane Austen) son ingleses en su lengua original y pienso que, traducidos, algo de esencia deben perder. Y otro, porque no me gusta que vacilen conmigo por esos mundos, como hace un amigo mío con los extranjeros que le preguntan por dónde se va a “Puto del Hidalgo”.
Leer más »
Dado que casi todos los de mi generación éramos de francés y no tenemos ni repajolera idea de inglés, una de las preguntas que la gente me hace ahora, adjudicándome ya la tarea propia de esta etapa, es: “Te pondrás en clase de inglés, ¿verdad?”.
El problema es que yo he tenido bastante mala pata con los profesores de inglés. El primero fue el marido de mi peluquera que el primer día nos dijo que él era el tícher y en una semana nos enseñó a decir “The cat is under the umbrella” y luego se marchó y no lo volví a ver más.
Leer más »