Tenerife / Los Rodeos
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Buscando los molinos de agua de los que hablaba Melchor Padilla en un artículo publicado en esta web, recorrimos el otro día el barranco de la carnicería, por la trasera de la antigua recova de La Laguna y por la orilla más alejada de la ciudad (desde donde se pueden ver los molinos), hasta llegar a las casas verdes de La Verdellada. Fue una experiencia muy curiosa. Primero nos encontramos un cuadro sorprendente: a dos pasos del centro de la ciudad, en la trasera del rectorado, hay un riachuelo (había llovido bastante) con patos nadando, gallinas por los bordes y la parte trasera de las casas del barranco, algunas muy descuidadas.
Se trata de un sitio curioso para pasear si estuviera limpio y en condiciones. De hecho, a medida que íbamos bajando, encontramos tirados por el barranco y por sus bordes desperdicios de todo tipo (contenedores, un colchón, restos de obras, vallas amarillas, bolsas de basura, basura sin bolsas), estropeando lo que podría ser un paseo muy agradable.
Vimos la cara fea de La Laguna. Y comentamos que lo mismo ocurre cuando te alejas del centro de la ciudad en cualquier dirección, por ejemplo hacia la subida a la Mesa Mota, otro lugar que podría ser ideal como zona recreativa para la ciudad si tuviera unas condiciones mínimas de salubridad. Lo más triste es que en muchos casos los culpables somos los mismos ciudadanos, que tiramos todo lo que no nos sirve sin ningún reparo ni consideración con los demás. Y eso sí que es difícil de cambiar.
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publicado el 31 Julio, 2010 en cotizalia.com (0) comenta
publicado el 23 Mayo, 2009 en Canarias al Día (2) comenta
publicado el 27 Julio, 2010 en elpais.com (0) comenta
Comentarios
En esta ocasión le cabe a J.L. Olmos el dudoso honor de haber servido con esta crónica de inspiración a un periodista de otro medio de la isla, en este caso EL DIA y si no, vea: http://www.eldia.es/2009-01-13/laguna/laguna3.htm
Ya en su día, el alcalde del Psoe, Pedro González, presentó una propuesta de canalizar y acondicionar determinados tramos de barrancos para que tuvieran un nivel de agua constante, en una especie de "venecia lagunera", pero el proyecto quedó muerto...
En La Laguna actual, todo lo que no sea factible de generar beneficios para algún constructor o multinacional del comercio, no tiene futuro.
y lo peor de todo es que gente que lea el articulo seguira haciendo lo mismo una y otra vez en los distintos barrancos de la isla...
Me recuerda cuando era chico (no hace tanto) las escapadas al barranco de las carnicerías antes de entrar al colegio (el hermano Miguel metiéndome una cuerada por retrazarme en el barranco). Todo el recorrido que hacíamos desde el camino del Bronco hasta Santo Domingo habría sido como dices un lugar de paseo excepcional si no se hubiera convertido en un vertedero. También recuerdo el barranco de Chamarta que discurría por lo que es hoy la calle 6 de diciembre, cruzaba la Trinidad debajo del centro de salud y se ahondaba en lo que es la calle Barcelona. Ahora solo discurre en abierto entre las casa de Calvo Sotelo y los Molinos (a veces lo miro en google earth). Pero se empeñaron en canalizarlos o en taparlos, considerandolos espacios traseros, desagües, zonas insalubres. Hemos perdido una parte importante de la morfología de la ciudad.
El problema es que pensamos que más allá de la puerta de nuestra casa nada tiene que ver con nosotros y nada más lejos de la realidad. ¿¿Alguien dejaría una lavadora botada en su pasillo hasta corroerse?? ¿Quien tiraría una colilla en mitad del salón de sus casa? La limpieza de las calles la pagamos todos, hay que ser un poco más conscientes...
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