La verdad es que voy a echar de menos a Juan Fernando López Aguilar, y tiemblo sólo de pensar en lo que se va convertir la vida parlamentaria canaria a partir de ahora sin su presencia ni oratoria, ni su bendita manía de decirle a la cara las cosas que todos pensamos a los miembros del Gobierno, ese “pacto de perdedores” que, según su aguda reflexión, terminará por disolverse como un azucarillo en un vaso de agua. O de leche, que lo mismo da.
Porque, pese a que se supone que el rimbombante Debate sobre el Estado de la Nacionalidad se diseñó para que el presidente del Gobierno de Canarias se luciera en la Cámara, una vez más el gran protagonista del chiste que entre ayer, hoy y mañana se desarrolla en la antigua sede del Conservatorio Superior de Música de Santa Cruz de Tenerife fue Juan Fernando López Aguilar.
Repartió estopa, calificó de antiparlamentaria la vida parlamentaria regional y derrochó ingenio y la suficiente arrogancia para provocar (¡hasta!) al habitualmente tranquilo presidente de la Cámara, Antonio Castro Cordobez, a quien uno personalmente ha terminado por perdonarle casi cualquier cosa menos sus insólitas salidas de tono. “Usted miente” gritó de repente Castro logrando lo que casi parecía un imposible, que todo el público asistente al circo de la nacionalidad se despertara momentáneamente del sopor en el que había estado sumergido mientras fingía que escuchaba con una oreja lo que decían los portavoces de PP y CC, María Australia Navarro y José Miguel Barragán, respectivamente. Por cierto, intervenciones marcianas las de ambos, o como salidas de otro planeta que no sea éste en el que vivimos. O entiéndame mejor, porque coincidir que el discurso de ayer de Paulino Rivero fue “riguroso y realista” no es de recibo. En todo caso kafquiano o por lo menos no de este mundo.
Soportar más de seis horas de dimes y diretes, de gracias sin un pelo de gracia y de intervenciones atropelladas y sin propuestas me obligan a insistir en que echaré mucho de menos a López Aguilar
¿Y a cuenta de qué atacan a Juan Fernando que, insisto, ha sido (voluntaria o involuntariamente, eso lo sabrá él) la gran estrella de tan patético espectáculo parlamentario?
Soportar más de seis horas de dimes y diretes, de gracias sin un pelo de gracia, y de intervenciones atropelladas y sin propuestas me obligan a insistir en que echaré mucho de menos a López Aguilar. Una pena, porque no tiene recambio en sus filas. Paco Spínola no da la talla, Blas Trujillo es un pelmazo, Santiago Pérez un talibán sin la oratoria del actual secretario general de los socialistas canarios y, el resto, un grupo de hombres y mujeres que no brilla. O sea, que asumen con discreción su papel de actores secundarios y punto, para que nadie se salga de la foto.
Por eso no dejo de inquietarme al pensar que cuando López Aguilar no esté de cuerpo presente en el palacio de la calle de Teobaldo Power, el Parlamento de Canarias volverá a su ya de por sí congénita mediocridad. Y que nadie, incluso desde el PSC-PSOE, será capaz de llamar tonto al presidente ni golfos a su corte de los milagros.
Me pierde la nostalgia, eso es cierto. Pero me quedo con un sabor amargo en la boca y una sensación de hastío tremenda. Porque ya es malo que después de tan penosas sesiones sólo haya sacado en claro la ocurrencia de Rivero de comparar a López Aguilar con el Chiquilicuatre porque ambos dos pertenecen al mundo del espectáculo (¿?) y les gusta tocar la guitarra, gracia que contó obviamente sin gracia; y la salida de lugar del presidente de la Cámara, Antonio Castro, y su “usted miente”. Pieza que, probablemente, algún listillo ya habrá colgado en You Tube, porque no tiene desperdicio.
Así he visto la cosa, y como tal la he contado. Buenas noches y buena suerte.
Comentarios
Hola T. Flores. Probablemente me comí algún paso al enviar el comentario. Perdona si te ha molestado mi sospecha. Te resumo lo que comentaba a la crónica de Garcés.
Me resultó poco rigurosa y bastante sesgada. Me parece que a Paulino Rivero y a Castro le vienen los cargos demasiado grandes (lo de este último, bochornoso), pero creo que López Aguilar tampoco estuvo a la altura: fue bastante provocador. Por otro lado, me parece un tremendo desprecio hacia sus votantes que ahora se marche a Madrid.
Saludos.
Me alegra que todo haya funcionado bien ahora.
Espero que sigas visitando y participando en esta web.
Un saludo
Hola. El viernes pasado mandé un comentario crítico a la crónica parlamentaria de José Garcés. No lo he visto publicado. Espero haber cometido un error al enviarlo y que el comentario no haya sido censurado.
Me gustaría que me contestaran al correo electrónico. Gracias.
Hola, HAYMICABEZA. En esta web los comentarios son de publicación inmediata. No hay moderación (o censura, como tú lo llamas) previa, como en otros portales. Por tanto, si no viste tu texto en cuanto lo enviaste es que algo no debiste hacer bien. Te sugeriría que lo volvieras a mandar y, si no se edita, dínoslo para intentar dar con el problema. Estamos en fase beta. Puedes escribirnos como vía alternativa a redaccion@loquepasaentenerife.com.
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En tu caso, lo extraño es que el sistema te funcionó bien en este segundo comentario y no en el que dices que enviaste primero sobre la crónica de José Garcés.
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Muchas gracias y un saludo.
Excelente crónica y muy de acuerdo con el fondo del anuncio, felicidades por el periódico, aunque como crítica constructiva diría que falta un poco más de crónica política.
Saludos y animo
Gracias por tu comentario y por los ánimos, Irrintxi. También por tu crítica, que recogemos y tendremos en cuenta. De todas formas, cuando hablas de crónica política entendemos que te refieres a que falta debate de ideas. Nosotros también lo echamos de menos, pero, claro, a tenor de lo que se oyó y vio en el Parlamento de Canarias, creo que de eso hubo más bien poco.
Sin olvidar que cada persona tiene sus propias ideas y estilo de contar las cosas (ahí está en parte la riqueza de lo que, modestamente, intentamos fomentar en esta web), consideramos que el texto que nos envió José Garcés respeta el fondo de lo que ocurrió en la Cámara regional.
Un saludo
Sobre todo mucho enfado era lo que se percibía en las caras a voumen bajado de Paulino y Castro. El presidente estuvo atropellado en la réplica (como si lo dicho por JuanFer fuera la gota que colmaba el vaso) y a Castro le salían "gallos" en la voz de pura indignación histérica. Enfados que evidenciaban la derrota. Si que lo hecharemos de menos, si. Simón Jester
Como siempre, me senté en la TV a las 2:30 de la tarde para echarme una siesta antes de ir a trabajar. La noche anterior no había dormido muy bien y pensaba que me iba a quedar sopa al instante; ¡pobre de mí!, se me ocurrió pasar por Televisión Canaria y me quedé completamente embobado viendo el "debatazo" que se estaban pegando. Me gocé a la portavoz del Partido Popular, al portavoz del Coalición Canaria, y a Juanfer; pero sobre todo, me gocé la cara de Paulino Rivero (ese hombre que se ha hecho a sí mismo) mientras Juan Fernando pronunciaba su última réplica al estilo bonzo, diciendole todas las verdades de su gobierno. No pude echarme mi siesta diaria. No pude despegar el ojo de la tele y luego me quedé toda la tarde con sueño y dándole vueltas al asunto. La verdad es que vamos a echar mucho de menos a Juan Fernando.Todo hubiera sido más divertido.
Gracias a José Garcés por tu crónica.
José Garcés ¡chapeau!. Excelente crónica
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